Tres maneras sencillas de mejorar su próxima presentación

Selene Aguero

Si esta acostumbrado a utilizar su mano izquierda para señalar en las reuniones los resultados positivos que ha obtenido durante un tiempo, lo mejor es que considere los prejuicios que califican el lado izquierdo como "el lado malo" si lo que quiere es mantener la credibilidad de su discurso.

CIO

¿Cómo se sintió la última vez que alguien le apuntó con el dedo? ¿Puede recordar cuál fue su respuesta?

Para la mayoría de las personas, es negativa. Conscientemente o no, uno tiende a sentir algo negativo sobre la persona que está apuntando con el dedo. Uno se vuelve más resistente a la influencia y tiene menos probabilidades de cumplir con lo que le piden.

La razón es que, para la mayoría de nosotros, evoca recuerdos (y los sentimientos de esos recuerdos) de alguien que:

• Nos acusa o regaña por algo (“¡No vuelvas a hacer eso!”);
• Nos trata mal por algún motivo (“Tú, repugnante …”);
• Nos dice qué debemos hacer (“¡Vete a tu cuarto ya mismo!”);
• Señala una (o más) de nuestras fallas (“¿No te das cuenta de lo inútil que eres?”).

 

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Entonces, cada vez que alguien levanta el dedo, “se siente” algo incómodo y, sin darse cuenta, uno se resiste, reacciona negativamente o se retrae.

¿Cambia en algo cuando es usted el que está haciendo la presentación? No. El público siente lo mismo cuando usted alza el dedo, por cualquier razón. ¿Sin importar si estaba remarcando algo o señalando algo o a alguien?

En un experimento, el 72% de las personas calificaron al orador que señalaba como agresivo y descortés. Y eso también afectaba su recuerdo del material presentado.

Y no hace falta que esté sobre un escenario: pasa lo mismo con un grupo pequeño, en una reunión o cara a cara.

1. ¿Cuál es el modo correcto de señalar?

Un pequeño cambio logra una gran diferencia. En los momentos en los que normalmente señalaría, junte el pulgar y el índice. Los otros tres dedos abiertos o doblados hacia la palma como si estuviera apuntando con un dedo.

Ahora, señale con el pulgar y el índice. Eso es todo lo que tiene que hacer. Las investigación muestra que los oradores que hacen esto se perciben como concentrados y reflexivos.

Y la asociación negativa automática desaparece. Simplemente, se desvanece y usted no se desluce provocando “sensaciones incómodas” en la audiencia.

La otra opción es señalar usando dos dedos. Esto se hace con el índice y el dedo medio juntos. No es tan bueno, pero es mucho mejor que señalar con un dedo.

Intente experimentar con las reacciones que logra cuando señala con un dedo y cuando usa el pulgar y el índice juntos. Observe con atención la reacción (o su falta). Es probable que vea una diferencia notable.

2. Lo que el público recordará

Una de las frases preferidas de un colega es: “Las palabras más débiles en papel son mejores que la memoria más fuerte”.

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A diferencia de lo que creemos, en lugar de una película con imágenes y sonidos, nuestros recuerdos son más como una serie de instantáneas. Un rompecabezas del pasado cuyos espacios en blanco completamos más tarde. Así como Elizabeth Loftus, una de las pioneras de la investigación en el campo de recuerdos alterados, descubrió que evocar un recuerdo puede alterarlo, también puede hacerlo el contexto en el que se lo recuerda o las palabras que otra persona usa para preguntar qué pasó.

Entonces, ¿qué recordará el público de su presentación?

“Las palabras más débiles en papel son mejores que la memoria más fuerte”.

Resulta que, después de unos días, las personas recordarán, por lo general, muy poco sobre el contenido específico. Lo que recordarán son los momentos, o las fotografías, que invoquen una respuesta emocional o que estén vinculados con una experiencia vívida, como miedo, risa o entusiasmo.

Hay dos áreas en la que usted tiene algo de control sobre el obturador de la cámara de la memoria del público.

En una presentación, hay dos áreas en la que usted tiene algo de control sobre el obturador de la cámara de la memoria del público:

• Cualquier cosa relacionada con una fuerte reacción emocional frente a algo en su presentación o vinculada a ella.
• El sentimiento que tienen al final de su presentación.

¿Cómo se puede usar esto?

Apunte a crear una respuesta emocional en algún punto de la presentación. Lo ideal es que esté relacionada con el tema principal o el mensaje que quiere comunicar. Una historia relevante es una buena forma de hacerlo, especialmente si tiene un componente de humor, de tragedia o de pérdida.

Para ideas sobre cómo incorporar humor a sus presentaciones, el libro “Do you Talk Funny” de David Nihill es excelente.

Aristóteles identificó los tres pilares de la persuasión: ethos, pathos y logos. Y nuestros recuerdos están anclados en el pathos (el pilar emocional) Hágalos reír o llorar, pero asegúrese de que “sientan” su presentación. Apunte a terminar con un llamado a la acción y haga que el público se vaya con un fuerte sentimiento de que apoya esa convocatoria a actuar.

3. Los lados “buenos” y “malos” del espacio de presentación

¿Recuerda que, en español, existe la palabra “siniestro” como sinónimo culto (y casi sin uso) de “izquierdo”?.

Y está también el hecho de que la palabra “ambidiestro”, que usamos para denominar a alguien que usa ambas manos, significa ‘que tiene dos manos derechas’.

Ah, y los líderes suelen tener una “mano derecha”.

¿Pero qué pasa con nuestros prejuicios inconscientes? Tenemos una historia cultural muy fuerte en lo que respecta a asociar la izquierda con lo malo y la derecha con lo bueno. ¿Le sorprendería saber que todavía tenemos una aversión subconsciente a la izquierda?

Resulta, también, que tendemos a asociar las cosas y las personas en nuestro campo visual izquierdo de modo negativo en comparación a cuando están a nuestra derecha.

¿Cómo puede esto ayudarlo a hacer presentaciones más efectivas?

Cuando está presentando “el problema” o la situación actual, asegúrese de ubicarse a la izquierda del público (su derecha) y explicar la cuestión mientras está ahí.

Luego, cuando presenta la solución, aléjese del “lado malo” y diríjase hacia la derecha del público (su izquierda).

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Y cada vez que, durante su presentación, necesita referirse a algo relacionado a:

1. El problema, vaya a la izquierda del público.
2. La solución, vaya a la derecha del público.

Esto hará que sea más fácil que el público lo acompañe, tendrá una razón para moverse por el escenario (no simplemente deambular) y la audiencia se sentirá más cómoda con usted. También ofrece otra dimensión para estructurar su presentación, algo que las personas siempre buscan (usualmente, de manera inconsciente) para ayudarlas a entender y recordar lo que está presentando.

El Dr. Kevin Hogan llevó a cabo experimentos contraponiendo la izquierda y la derecha y descubrió que también puede ser útil cuando esté sentado frente a un escritorio o una mesa en una reunión o presentación. Lo que halló es que, al sentarse frente a otra persona, debe moverse ligeramente hacia la derecha del otro, para que su ojo derecho se alinee con el ojo derecho de su interlocutor. Tendemos a tener mejores sentimientos hacia alguien que está sentado en nuestro campo visual derecho.

Así que, si quiere ser “la mano derecha” de un líder, podría ser una muy buena idea ubicarse siempre a la derecha de esa persona. Aunque me pregunto eso cómo lo hará sentir a usted con respecto al otro. 

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