Centros de datos: actores vitales para la “nueva normalidad”

Centros de datos: actores vitales para la “nueva normalidad”

Nuestra vida cotidiana está cada vez más fusionada con el internet y la situación sanitaria actual vino a evidenciar aún más esta realidad. Hoy en día, llenamos nuestra alacena con alimentos que llegaron a nuestro hogar después de hacer un pedido en línea, continuamos nuestra relación laboral por medio del teletrabajo, los niños siguen su aprendizaje a través de clases virtuales, mantenemos la cercanía con nuestras amistades y familiares mediante videoconferencias, utilizamos plataformas de entretenimiento para llenar los ratos de ocio, y las transacciones bancarias se volvieron más necesarias que antes. La vida no paró, se transformó, siendo cada vez más dependiente de la conectividad digital y poco o nada, nos detenemos a pensar en los centros de datos que agrupan la infraestructura que hace posible que  esta nueva realidad funcione.

Tradicionalmente, Latinoamérica ha utilizado las tecnologías cuando ya han sido afianzadas en otros mercados, pero, debido a políticas de confinamiento y distanciamiento social, ha tenido que adoptar la transformación digital de inmediato. Hoy en día, cada vez más servicios, hasta los más básicos dependen de internet. Por lo tanto, es indispensable que las empresas prioricen la existencia de un centro de datos que les permita entregar servicios con el nivel de confiabilidad y disponibilidad que los usuarios requieren, es decir, servidores de comunicaciones y conexiones a la red que permitan el manejo normal de sus operaciones, aún con el incremento de demanda debido a la contingencia.

Este tipo de servicios están siendo ejecutados en centros de datos de Edge computing. A través de ellos  las funciones de adquisición, gestión, procesamiento y almacenamiento de datos se ejecutan lo más cerca posible al usuario final. Al introducir un punto medio (el centro de datos de edge) para la transmisión datos entre el procesamiento en la nube y el usuario final de la información, más cercano geográficamente al propio usuario, se reduce el tiempo de latencia, se optimiza uso de ancho de banda, se mejora la disponibilidad del contenido, se permite el control y análisis de datos en tiempo real e incluso se facilita la automatización de procesos dentro de las industrias.

Según Alberto Llavot, gerente de Preventa y Desarrollo de Negocios en Schneider Electric, “el principal reto que están enfrentando las empresas, en la actualidad, es tener los recursos que le permitan proporcionar los servicios en línea necesarios para continuar operando, sin perder la confianza y preferencia del propio usuario”.

Lo que el Edge Computing está requiriendo actualmente es que las empresas tengan un micro data center con servidores, equipos de infraestructura de respaldo de energía como sistemas de enfriamiento adecuados, que le permita a la empresa el nivel de procesamiento requerido para manejar transacciones en línea con la rapidez demandada por los usuarios. Cuando se habla de centros de datos, probablemente se piensa solo en grandes edificaciones de miles de metros cuadrados, pero la realidad es que un centro de datos puede ser un gabinete, donde están instalados los dos o tres servidores que tiene una micro empresa, por citar un ejemplo, para el manejo de toda su actividad digital. Actualmente, la oferta de centros de datos se ha diversificado mucho y Schneider Electric ofrece opciones que abarcan a todos las empresas sin importar su dimensión.

“Lo que no está en internet en estos momentos va a estar en los siguientes años, el internet de las cosas es el gran detonador de la nueva revolución industrial que estamos viviendo. Si sabemos que todo va a migrar a internet, hasta lo que menos imaginamos, procesar los datos en centros de datos micro, pequeños, medianos, grandes o enormes, se vuelve un requerimiento para estar en el mercado”, manifestó Llavot.

Una realidad que debemos aceptar es que cuando se levanten las restricciones, no habrá un retorno a la normalidad cuando se refiere a lo digital, es decir, muchos empleados continuarán trabajando desde casa, los negocios en línea seguirán con alta demanda y los usuarios se habrán adecuado a esta nueva normalidad. Por lo tanto, el papel que juegan los centros de datos se hará cada vez más tangible, para continuar disfrutando de los servicios que provee el internet.

No hay vuelta atrás, la transformación digital es la nueva realidad y vino para quedarse. Toda empresa, sin importar su dimensión debe contar con recursos y medidas para adaptarse con éxito a esta nueva revolución industrial.