Democratizando la salud con tecnología

Juan José López Torres

El MIT  Little Devices Lab ayuda al personal médico a crear nuevos utensilios de trabajo sin tener que ser expertos ni salir de las instalaciones de salud.

El alto costo de los utensilios médicos y la necesidad e inventiva de los profesionales de la salud para suplir las carencias de recursos llevaron al MIT a crear Little Devices Lab, una mezcla de taller mecánico, depósito de juguetes y oficina de nuevas tecnologías para la creación de instrumentos médicos baratos que resuelven los problemas de salud en países pobres

De acuerdo con José Gómez-Márquez, director del laboratorio, el MIT creó un currículo para que los estudiantes diseñaran dispositivos reproducibles por cualquier persona con un kit de construcción que además capte datos sin que los pacientes dejen de poseerlos.El entrevistado participó en la conferencia anual de la Fundación Omar Dengo, en cual expuso el tema Democratizando Tecnologías Transparentes”. De la misma manera, compartió una jornada con diversas actividades, incluyendo talleres privados, conferencias, entre otros. 

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Estas creaciones pueden llegar a tener el potencial de otras invenciones que son cotidianas en la actualidad y surgieron de personas que no tenían ninguna vinculación con la ingeniería, sin embargo resuelven una necesidad.

“La máquina de corazón y pulmón, el bypass, lo hizo Heysham Gibbon; el balón de angioplastía, la hizo un doctor por su cuenta; la prueba de embarazo la creó una diseñadora gráfica”, ejemplificó Gómez-Márquez.

Desde hace seis años, el Laboratorio se concentra en enfermeras del centro de Estados Unidos que utilizan microcontroladores más accesibles, se queden con los datos y no dependan de una compañía externa.

Los datos le pertenecen al paciente, siempre y cuando el aparato esté diseñado para que los capte bajo esa lógica, sin importar que sean almacenados en una nube o el tipo de tecnología de recolección.

Little Devices Lab explora el rol de la cultura en la biomedicina para que cualquier persona desarrolle un instrumento médico que luego sea empleado para diagnóstico, bioprocesamiento o bioconstrucción sin abandonar las instalaciones; además, estudia los temas sociotécnicos, es decir: a las personas que están innovando en los hospitales.

Los nuevos dispositivos creados pueden mejorados, basándose en una técnica de Design for Hack, si bien pueden ser influenciados por el Laboratorio, al final la autoría de la creación sigue siendo del inventor.

Algunos ejemplos han ocurrido en Honduras, donde trabajaron con una serie de bloques y biblioteca de ensayo que tomó bloques para elaborar un ensayo de una química de productos naturales.  

Hace ocho años, lanzaron un Laboratorio en Nicaragua, y localizaron a innovadores de salud que habían creado nuevos instrumentos de forma anónima, al no ser expertos, para ayudar a los pacientes.

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Otro proyecto fue desarrollado en Camerún,  en el que se utilizaron proteínas con el sistema para el tratamiento de cáncer.

En los últimos seis años, se han enfocado en Estados Unidos, un país que enfrenta el alto costo de los instrumentos médicos análogos que con una pequeña modificación los llevan a otro estado.

“En Estados Unidos tenemos el reto con los instrumentos de toda la vida: tensiómetros, cosas análogas hechos en China por cinco dólares, pero al tensiómetro le agrega un inhalador con chip que le habla al teléfono, ha creado un producto de mayor valor que no es accesible a las personas”, indicó Gómez-Márquez.

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