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Administración de datos biométricos, clave contra la suplantación de identidad

Ing. Regina Florián, Gerente Comercial Centro América y El Caribe de HID GlobalSolución de Gestión de Identidad y Control de Acceso

 

Por: Ing. Regina Florián, Gerente Comercial Centro América y El Caribe de HID GlobalSolución de Gestión de Identidad y Control de Acceso

 

La identificación a través de características biométricas está presente en todos lados y cada vez más con mayor frecuencia. En las aplicaciones más sofisticadas es una forma prácticamente irrefutable de verificar la identidad de una persona; pensemos en los pasaportes electrónicos de segunda generación: almacenan dos huellas digitales además de la fotografía. Instituciones financieras y educativas, aeropuertos, incluso compañías que manejan información sensible usan sistemas biométricos para verificar la identidad de sus clientes y visitantes.

 

Sin embargo, si los datos derivados de la biometría no se administran correctamente pueden llevar a suplantación de identidad. Esto lleva a algunos a considerar que los menores de edad no deberían ser sujetos a la identificación biométrica, pues es una violación a la privacidad de una persona que aún no tiene facultades legales y no se sabe “cómo se emplearía esta información en el futuro”.

 

El caso más reciente de este tipo de resistencia a la identificación biométrica con menores de edad se produjo en la Florida, Estados Unidos, donde se firmó una ley que prohíbe a las escuelas públicas a escanear las palmas, iris o huellas digitales de los niños en los restaurantes escolares.

 

El principal argumento es que una vez se recogen datos biométricos, que no cambiarán nunca, “no hay marcha atrás, pues no existe suficiente conocimiento sobre la biometría como para permitir que las escuelas empleen esa forma de obtención de datos”.

 

Sin embargo, no se puede desconocer que la tecnología biométrica está diseñada para hacer la vida más fácil, en el caso de los restaurantes escolares, usar las huellas dactilares permite que las filas avancen rápido en un lugar donde el tiempo es crítico (imaginen tener que entregar almuerzos a 500 estudiantes a contrarreloj). Por supuesto, la información que suele almacenarse en estas bases de datos no es confidencial ni sensible, por lo que no existe un riesgo significativo de suplantación de identidad.

 

Resistencia similar se ha visto en ciertos parques de diversiones temáticos y bibliotecas públicas, que piden a sus visitantes presentar su huella digital al ingresar o antes de usar sus servicios.

 

Es necesario comprender que las empresas que usan sistemas de identificación biométrica son responsables de dar una adecuada protección a los datos personales y/o confidenciales que almacenan, a través de una sólida infraestructura de TI con apropiados niveles de seguridad.

 

También es cierto que los rasgos faciales son datos biométricos que pueden ser usados con fines comerciales y publicitarios, con tecnología biométrica en carteles que analizan los rostros que se detienen a mirar un anuncio determinado y mostrando anuncios similares cuando la misma persona pasa cerca de otro cartel con la misma tecnología. Esto no difiere de la publicidad dirigida en Internet, que se basa en los hábitos de navegación de cada usuario.

 

Lo que vale recordar es que vivimos en un mundo donde los riesgos a la violación de la privacidad no necesariamente tienen que ver con la recolección de datos biométricos, sino con la adecuada seguridad del manejo de la información, la cual siempre será asunto de alta prioridad para las entidades respetuosas de la privacidad de sus usuarios.

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