Ciberseguridad: la responsabilidad compartida de proteger los datos y la identidad

Sebastián Stranieri, CEO y fundador de VU

En un mundo atravesado por la tecnología, en el que el panorama de amenazas cibernéticas evoluciona constantemente y está a la orden del día, proteger nuestros datos y la identidad es una prioridad. Octubre es el “Mes de la Ciberseguridad” y en diferentes lugares del mundo se aprovecha para profundizar la concientización sobre esta problemática que cruza todos los aspectos de la vida y los segmentos de negocio,  empresas y organizaciones, sin distinción según tamaño, tanto en ámbito público o privado.

El número de ciberataques está en aumento, tanto para empresas como para ciudadanos. Así lo revela la última edición del informe que VU Labs, el laboratorio de investigaciones de VU Security, que se realiza anualmente desde 2016, donde el 45,3% de las organizaciones encuestadas aseguró haber sufrido al menos un ciberataque en los últimos tres años. Entre las amenazas más frecuentes aparecen, en primer lugar, el phishing con 51,9%, en segundo lugar, el malware con 49,1%, y, en tercer lugar, el ransomware con 38%.

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Esos números pueden aumentar si no se toman los recaudos necesarios para estar un paso adelante de los cibercriminales. Lo cierto es que según Gartner, el 50% de las empresas a nivel mundial ya usan la nube para desarrollar  su negocio, y se prevé que el gasto en servicios on-cloud aumente un 35% durante el 2020. En la misma línea, según la consultora IDC, el 32% de los archivos en la nube contienen datos confidenciales, por lo que es fundamental su protección. Es por ello que resulta clave seguir informando sobre cómo proteger los datos y la identidad de las personas y reforzar la idea de que la prevención es una responsabilidad compartida entre las empresas y la legislación gubernamental.

Seguridad de los datos en la nube

El auge del cloud computing está conectando a millones de usuarios y compañías alrededor del mundo. Una tendencia que también ha aumentado es la urgencia en torno a la seguridad de datos y el cumplimiento con la regulación vigente. Es aquí donde ser consciente del valor de la información que compartimos en la nube y de las medidas de seguridad que se deben sumar, es clave para evitar dolores de cabeza tanto a corto como a largo plazo. Una empresa puede tener el mejor sistema de seguridad y protección de datos pero, en definitiva, son las personas quienes deben tomar los recaudos necesarios a la hora de manejar la información en una nube privada o pública.

Lo cierto es que las vulnerabilidades llegan con más rapidez a medida que crecen las tendencias digitales, como el Internet de las Cosas, por lo que es necesario elevar los estándares de seguridad en la nube. Los dispositivos móviles forman parte del día a día de las personas y tienen un protagonismo cada vez más importante en el traslado y manejo de los datos personales y laborales. Muchas veces, se nos olvida que son dispositivos que cuentan con igual o mayor número de vulnerabilidades que las computadoras u otros aparatos tecnológicos. Sumado a ello, muchas empresas olvidan tomar las medidas necesarias para protegerlos. IDC asegura que 2 de cada 10 empleados pone en peligro a su empresa a través de dispositivos móviles, lo que hace que los riesgos de seguridad a nivel corporativo se incrementen. Hoy por hoy, existen soluciones biométricas fáciles de implementar que ayudan a mejorar la seguridad de dispositivos móviles de forma rápida y efectiva. Gracias a esta tecnología, compañías alrededor del mundo pueden facilitar accesos y la revisión de credenciales, al igual que prevenir ciberataques que ponenen riesgo la reputación de empresas y entidades.

Protección biométrica de la identidad

Los identificadores biométricos son aquellas cualidades únicas y mesurables que pueden utilizarse para describir e identificar individuos. Si bien en la mayoría de los casos éstos se relacionan con características fisiológicas como la forma del cuerpo, la distancia entre los puntos del rostro y la geometría de la mano, también pueden incluir patrones como el tono de voz y el comportamiento transaccional. Las medidas de seguridad que utilizan biometría son las más seguras para el usuario, ya que la información necesita ser validada con la persona en el momento: una selfie, el escaneo de la huella dactilar, el reconocimiento de voz. La información biométrica, de forma aislada, no tiene un uso práctico.

Cada vez son más los países que implementan tecnología biométrica para verificar que un individuo es quien dice ser o para descubrir la identidad de personas desconocidas. La biometría se está convirtiendo en una alternativa accesible, conveniente y confiable, por lo que no debería sorprendernos su aplicación en todos los niveles del ecosistema social: para un documento de identidad nacional, orden público, control de accesos físicos o control de fronteras, por ejemplo.

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El potencial de la biometría y sus múltiples posibilidades de implementación son enormes, por lo que ha llegado el momento de que empresas e instituciones comiencen a considerarlas a fin de resguardar la identidad digital de sus clientes y empleados; como así también en el ámbito público o estatal, para prevenir atentados o descubrir posibles infiltrados en busca de información crítica del Estado Nacional, por ejemplo.

Estamos transitando el “Mes de la Ciberseguridad”, pero lo cierto es que la prevención del fraude  y la protección de la identidad son cuestiones que no deberían ser de un mes en particular, deberían ser tema de agenda permanente para todos los actores de la sociedad. 

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