¿Cómo contribuyen los hijos a ser un mejor jefe?

Juan Carlos Castro Brenes, Director de Proyectos Olé

Al momento de escribir este artículo en 2014, vivía con un niño, Rafael C.A, del cual aprendí bastante. He aquí, lo aprendido …

El otro día le decía a Rafa cómo ha contribuido nuestra relación padre e hijo a ser mejor en el trabajo. Estuvo un rato incrédulo y volvió a preguntar, ¿en serio yo te he ayudado?, la respuesta volvió a ser sí, y no pregunto más.

Estas son las 4 lecciones que aprendí ejerciendo como padre:

Lección #1: Dar las instrucciones claramente

Cuando comencé a pedirle tareas a Rafa a veces veía que pasaban los minutos y al final no hacía nada. Cuando iba a preguntarle, qué pasaba, la respuesta era es que no sé cómo hacerlo. La lección ha sido antes de poner una tarea, tomarme el tiempo de explicarla.

Lección #2: El cansancio y la tensión quitan las ganas de trabajar

La semana de exámenes es un tiempo relativamente largo para un niño. Debe estudiar todos los días, un poco más de lo habitual y mal manejado (aumentando la presión) es la mejor manera de quitarle las ganas. La frustración cuando no salen las cosas como está planeado es un impacto suficientemente negativo para que se bloquee y no quiera trabajar más. Para hacer que Rafa trabaje con ganas tiene que estar motivado con un logro, debe tener el tiempo de hacer las cosas bien, y motivarse él mismo con los resultados. Pero cuando le exijo hacer las cosas bien y rápido su frustración ha sido enorme.

Por lo tanto: momentos de distracción y relajación son importantes para que haga el trabajo con ganas.

Lección #3: Ser autoritario impide ver la realidad

Cuando Rafa hacía algo que no estaba bien, recibía una reprimenda. Rápidamente vi, que trabajando de esa manera estaba haciendo que dejara de contarme lo que sucedía en el colegio; sobre todo si tenía un problema. La solución consistió en las palabras mágicas hablemos como amigos. Cuando Rafa tiene que decir algo incómodo recurre a esta frase para decir lo que siente, con toda la seguridad de que para enfrentar el reto recibirá un consejo sobre cómo enfrentarlo.

Más aún, no solo usamos este truco cuando hay un reto, si no también cuando hace algo malo. La forma de saber que hizo algo malo y corregirlo es permitiéndole que lo cuente.

Tener personal asustado, que no pueda comentar los retos de los procesos que afectan la compañía día a día, es similar al joven que no se atreve a decirle a su padre los desafíos de la adolescencia. Y tarde o temprano, las situaciones pueden complicarse.

Lección #4: El temor a la autoridad y la falta de confianza genera relaciones poco sinceras.

Es bien sabido que a nadie quiere que se le regañe, muchos en el trabajo y mucho menos Rafa. La forma de convertir a una persona el alguien que no dice la verdad, y un mal trabajador en equipo es hacerle crecer en un ambiente de temor. Es la forma en que las personas van a preferir “señalar” o “apuntar” antes que asumir su responsabilidad.

Así pues: instrucciones claras, evitar la tensión innecesaria, evitar la autoridad excesiva y el temor son importantes para el buen crecimiento de las personas.

No debe confundirse la disciplina con la autoridad. Cuando las personas tienen disciplina, valores y saben cómo comportarse la presencia de la autoridad no es tan necesaria, pero primero, hay que explicar.

 

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