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El CIO como integrador de capacidades internas y externas

Mauricio Alfaro, IT Manager PwC

 

Por Mauricio Alfaro, IT Manager de PwC

 

El rol que juegan las TI en una organización varía desde un apoyo especializado y operativo hasta un liderazgo de tipo estratégico, requiriendo perfiles y competencias diversas del CIO.

 

Por otra parte, prácticamente todo CIO enfrenta el reto constante de equilibrar la atención de dos dinámicas que son en un sentido complementarias y en otro compiten entre sí: “Transformar” y “Operar”.

 

Típicamente, el CIO enfrenta una dinámica que se parece más al mantenimiento y la remodelación de un edificio en uso que a la construcción de uno nuevo.  Es necesario conciliar urgencias, prioridades, limitaciones y requerimientos que con frecuencia apuntan en direcciones divergentes.

 

Cada organización necesita de “su TI” garantía de operación.  Nos debemos al cliente, tenemos contratos, metas de negocio, compromisos normativos y en general nuestras organizaciones hacen ya parte de un mundo que es cada vez más una operación 24 x 7.

 

Por otro lado, cada organización necesita también que “su TI” apoye decida y significativamente la concreción de estrategias y proyectos, le dé ventajas competitivas y le ayude (o incluso, lidere) en la innovación de sus operaciones, tanto dentro de la organización como en su eco-sistema, integrando cada vez con más frecuencia y nivel de interacción clientes, socios, proveedores y otros actores externos.

 

Los esfuerzos de transformación nos enfrentan constantemente a la necesidad de contar con habilidades y capacidades adicionales para enfrentar exitosamente tanto el proceso de transformación como sus resultados e impactos en la operación.

 

Estas capacidades asociadas con el uso de las TI en las operaciones y en los esfuerzos de transformación van desde los temas más técnicos (la “T” de TI”) hasta los más estratégicos (el uso estratégico de la “I” de las TI), pasando por prácticas de gestión relacionadas con servicios y proyectos.

 

Décadas atrás, con un mercado de TI apenas en desarrollo, estas capacidades para sustentar operaciones y proyectos debían construirse o consolidarse en la propia organización, lo que típicamente requiere plazos considerables y nos enfrenta constantemente a vivir curvas de aprendizaje.  Estas condiciones tienden a concentrar la atención del CIO hacia adentro de “su organización” y en la construcción de sistemas o servicios para la organización.

 

Con un uso cada más extendido e intenso de las tecnologías de información y con las facilidades que aportan la telecomunicaciones, ahora podemos también optar por capacidades externas a la organización y disponibles en nuestro eco-sistemas y en el mercado en varios sabores, que van desde soluciones paquetizadas – que evitan desarrollos e introducen prácticas de gestión y gobierno de procesos de negocio – hasta servicios que podemos integrar en los procesos negocio o de TI de la organización.

 

Por ejemplo, hoy hablamos de una creciente diversidad de capacidades que se gestionan como servicios, integrando capacidades de un tercero; así hablamos por ejemplo de SaaS (software como un servicio), PaaS (plataforma como un servicio) o IaaS (infraestructura como un servicio), aunque también se plantean conceptos como WaaS (Workspace as a service – Espacio de trabajo como un servicio).

 

De esta forma, resulta natural que el rol del CIO ha evolucionado de una posición más ingenieril (como constructor y operador de capacidades y habilidades dentro de TI y dentro de la organización) a una en que actúa más como un arquitecto e integrador, que apoya a la organización en identificar, dotar y articular elementos diversos para apoyar de manera oportuna y efectiva operaciones y proyectos.

 

Al entender el apoyo de las TI como un elemento integral de los procesos de negocio y de las transformaciones organizacionales, resulta que tanto el gobierno (esas decisiones del más alto nivel) como la gestión (ese control efectivo de actividades y recursos) de las TI requieren habilidades y capacidades que podemos identificar como propias de otros campos o funciones de negocio.  Por ejemplo, para una transformación exitosa es innegable la necesidad de integrar temas de naturaleza financiera, de cultura y de gestión de proyectos, en complemento con temas como aplicaciones e infraestructura tecnológica.

 

En esta evolución del mercado de TI y del uso de las TI en las organizaciones, el rol del CIO se perfila cada más como aquel que le permite a la organización identificar y entender como “bloques de construcción” (personal calificado, paquetes, instalaciones, servicios, recursos de información, etc.) internos o externos, existentes o requeridos, que se integran para componer y afinar soluciones para las operaciones de negocio y para programas y proyectos.

 

El CIO de hoy necesita conocer qué capacidades y habilidades tienen su “departamento de TI”, su organización y el mercado para ofrecer respuestas y alternativas de más valor para la organización.

 

Las organizaciones de hoy no requieren un constructor de soluciones de TI como CIO.  El CIO de hoy es más bien un integrador de capacidades internas y externas que facilita a la organización operar y transformar…  en nuestro ejemplo, prosperar en ese edificio que a la vez se habita y se remodela.

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