El poder de la innovación y la creatividad

Claudia Villatoro, Gerente de Tecnología y Comunicaciones, Diana

Estamos en el auge de la era digital, pareciera que todo está dicho y que no hay nada más por descubrir. Esto último, supone un desafío para las empresas: ¿cómo anticipar las necesidades de un mercado cada vez más dinámico? ¿Cómo afrontar la competencia que muestra una oferta fresca y ambiciosa? La respuesta es a través de un programa constante donde la innovación y creatividad están en el ADN empresarial.

Mantenerse a la altura de las nuevas exigencias del mercado demanda que las empresas busquen nuevos planteamientos comerciales e incluso una reinvención total de su propuesta.  En este cambio de paradigmas, es fundamental que las empresas permitan a su personal una contribución constante de ideas, promover la innovación y creatividad como valores organizacionales y desatar proyectos que les apoyaran en la consecución de sus metas.

Antes de continuar, es preciso definir los conceptos de innovación y creatividad. Se entiende en el primero como la aplicación de nuevas ideas, conceptos, productos, servicios y prácticas, con la intención de ser útiles para el incremento de la productividad. Innovar proviene del latín innovare, que significa acto o efecto de innovar, tornarse nuevo o renovar, introducir una novedad.

La creatividad es la capacidad humana de producir contenidos mentales de cualquier tipo y esencialmente pueden considerarse como nuevos y desconocidos para quienes lo producen. Puede implicar la formación de nuevos sistemas o nuevas combinaciones de informaciones ya conocidas.

El proceso de adopción de la innovación y creatividad puede ser crítico para muchas empresas sobre todo al inicio, ya que deben abandonar sus antiguas costumbres y estar dispuestas a tomar riesgos; por esta razón es fundamental el apoyo de la alta dirección, así como el papel de recursos humanos para garantizar que ambos valores cuentan con los recursos y capacidades requeridas.

¿Cómo dar los primeros pasos? No hay una receta única, cada empresa debe recorrer el camino. Existen elementos clave para definir un punto de partida, que se comparten a continuación:

  • Redefinir la misión y los valores de la empresa, para incluir la necesidad y compromiso con la innovación y creatividad
  • Definir un área responsable de promover ambos valores, contando una estrategia de acompañamiento empresarial y planes de acción con al menos las siguientes iniciativas:
    • Capacitar al personal por medio de talleres, destacando la importancia y ventajas de la aplicación en el ámbito comercial
    • Crear un ambiente propicio para la innovación y creatividad (equipos multidisciplinarios, espacios físicos y virtuales, etc.)
    • Investigar y conocer las herramientas tecnológicas que facilitan la adopción de la innovación y creatividad (Tableros tipo KAIZEN, etc.)
  • Promover proyectos de mejora (nuevos productos, eficiencia en procesos, etc.) con el acompañamiento necesario y sin olvidar reconocer al final del período los proyectos que han destacado.

Aprovechemos el cambio de año para incorporar en nuestros planes estas propuestas, seguramente en el corto plazo veremos resultados diferentes que nos acercan de mejor forma a las metas propuestas.

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