Nueva revolución tecnológica ofrece futuro prometedor para América Latina

Henry Manzano, CEO, Tata Consultancy Services América Latina

El ritmo de crecimiento económico se aceleró dramáticamente desde los 1800s, principalmente por las revoluciones tecnológicas. La introducción de la energía a vapor a finales del siglo 18 y principios del siglo 19 fue el catalizador para la Revolución Industrial, que transformó la manufactura y el transporte. A pesar de que América Latina llegó tarde en el proceso de industrialización y todavía enfrenta desafíos, nuestra región – cómo el resto del mundo – ha visto mejoras notables en la calidad de vida en el último siglo.

En la primera parte del siglo 20, la comercialización de la energía eléctrica transformó la sociedad al proporcionar iluminación mientras que se llevó la manufactura y el transporte al próximo nivel. Estas dos tecnologías amplificaron la fuerza humana y durante este tiempo el tamaño de la economía global incrementó 11 veces comparado a lo que era antes de los 1800s. Entre 1970 y 1990, la tecnología de computación y el internet ayudaron a incrementar significativamente la capacidad de los humanos para computar y comunicar grandes cantidades de información rápidamente. Durante el periodo de computación y la revolución del internet, la economía mundial se expandió 37 veces para alcanzar $75 billones.

Hoy estamos presenciando una transición extremadamente rápida a la Economía Digital del Consumidor. Las mejoras continuas debidas a IA y Robótica, Redes Sociales, Movilidad y Computación Ubicua, Nube, Big Data y Analíticas y el Internet de las Cosas están creando una era híperconectada. Para ponerlo en perspectiva, para el 2050 el planeta tendrá 9 mil millones de personas y 50 mil millones de dispositivos conectados al internet, con la economía teniendo un crecimiento estimado entre $150 – $170 billones de dólares. En América Latina, se estima que el 80% de la región contará con penetración de internet móvil para el 2020, con la industria móvil creciendo a $315 mil millones de dólares.

Estamos viviendo más y más en una red global de humanos y maquinas inteligentes, interdependientes unas con las otras, trabajando en sincronización para transformar al mundo. En base a tendencias pasadas, cada cambio tecnológico resulta en un incremento en las conexiones entre las personas, y cuando las personas se conectan las economías crecen, por lo que América Latina podrá fomentar la prosperidad en las próximas décadas.

El cambio actual es mucho más significativo por las conexiones entre las personas, entre las mismas máquinas y entre las personas y las máquinas. Ahora es posible que los empleados colaboren simultáneamente uno con el otro sin importar su ubicación geográfica. Esta era apoyada por maquinas transformará sectores como la banca, el cuidado de la salud, energía, minorista, gobierno y seguridad.

Mientras que las tecnologías digitales continúan ganando impulso, la manera en la que trabajamos, ahorramos, realizamos transacciones y viajamos cambiará completamente. Mientras que el impacto será de forma general, hay algunas áreas donde el impacto será fácil de ver. La industria Minorista verá un nuevo cambio de trayectorias únicas de cliente en una mezcla fluida de comercio físico y digital. Las empresas minoristas utilizarán de manera importante la realidad virtual para que los clientes “prueben” un producto o un servicio antes de hacer la compra.

Los consumidores luego diseñarán completamente sus propios productos – ya sean zapatos, ropa, anteojos – utilizando un ambiente de Realidad Aumentada o Realidad Virtual para personalizarlo a su medida, y luego imprimirlo en 3D dentro de su hogar o en la tienda. Los consumidores recibirán el producto exacto que quieren y los minoristas tendrán que diseñar una cadena de suministro completamente nueva para satisfacer esta demanda del consumidor.

El sector Farmacéutico verá por primera vez los beneficios de la personalización. Un cambio claro será el cuidado de la salud preventivo o predictivo. Este se habilitará a través del incremento de wearables que monitorearán los parámetros de salud de las personas y persuadirán a las personas a seguir alternativas saludables. El segundo cambio será de medicamentos y dispositivos personalizados. Nos desplazaremos de la actual situación de ‘un solo medicamento sirve para todos’ hacia un poder de computación masivo que analiza los datos genómicos humanos, en adición a medicamentos únicos según la persona, equipos médicos e implantes que estarán disponibles para los pacientes. También habrá un incremento en cirugías de precisión asistidas por robots.

La industria Automotriz y empresas start-up de Silicon Valley ya están desarrollando vehículos autónomos. El futuro del transporte será más seguro con mucha menos congestión de tráfico en grandes metrópolis cómo la Ciudad de México, São Paulo y Buenos Aires. Cerca de 1.24 millones de personas mueren cada año en las calles del mundo y entre 20 y 50 millones sufren de lesiones no mortales. Cerca del 90% de estos accidentes ocurren debido a errores humanos. Los autos autónomos serán mucho menos propensos a accidentes. La otra causa de traslados largos es que la gente no puede conducir a una distancia y velocidad óptima. Tienden a acelerar y parar repentinamente o desacelerar drásticamente. Los autos autónomos serán mucho más colaborativos y con la comunicación Vehículo a Vehículo (V2V, por sus siglas en inglés), acelerará y desacelerará lentamente ayudando a reducir el tráfico.

La industria de Banca y Finanzas siempre ha sido una de las primeras en adopción de tecnología. El cajero automático y después la banca en línea y móvil han cambiado la forma en la que los consumidores interactúan con los bancos. Con la Inteligencia Artificial (IA) y la llegada de asesores financieros impulsados con IA, tecnología Blockchain y la autenticación basada en wearables o teléfonos inteligentes, los servicios de banca y finanzas se entregarán a los consumidores de manera totalmente nueva. Tomemos por ejemplo Blockchain; esta  tecnología de libro de contabilidad distribuido creará mercados extremadamente transparentes y basados en confianza.

El impacto de esto en mercados opacos, como el de bienes raíces, podría ser inmenso. Comprar o rentar una casa o una oficina en una ‘Bolsa de Valores de Bienes Raíces’ podría ser posible, mientras que asesores financieros impulsados por IA analizarán enormes volúmenes de datos en vínculos económicos y también revisarán canales de redes sociales para contribuciones cualitativas y dar consejos de inversión recomendables.

Los gobiernos en América Latina podrán poner en marcha el poder de estas tecnologías. Con el poder de la computación, el procesamiento distribuido y la nube, será posible modelar escenarios de elaboración de políticas impulsadas en simulación. Las autoridades urbanas simularán y seleccionarán las mejores ubicaciones para proyectos de infraestructura, tales como una línea nueva del metro en Santiago o un puente en Bogotá.

La policía y autoridades de seguridad de nuestra región podrán proteger mejor a la población y asegurar nuestras fronteras utilizando herramientas para predecir amenazas y también hacer análisis a gran escala y reconocer en velocidades muy elevadas patrones de video, foto, audio y perfiles de redes sociales para predecir y prevenir incidentes.

En el 2050, América Latina será una región donde las personas vivirán más tiempo y el aprendizaje será continuo. Como la lectura y la aritmética hace 100 años, o el conocimiento de la computación hace 30 años, en el futuro próximo las personas tendrán que aprender a colaborar y trabajar con máquinas inteligentes para ser productivos en la sociedad. El potencial para nuestra región es enorme y los adoptadores tempranos tienen la probabilidad de obtener las mayores ganancias.

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