Las habilidades claves del CIO moderno

Juan José López Torres

El CIO tiene que subir del sótano al penthouse ya que él es el constructor de capacidades tecnológicas y competencias de liderazgo en la organización. 

Boris Ríos boris.rios@grupocerca.com

La transformación del negocio no sólo pasa por lo tecnológico sino por lo cultural. Por tal razón, hoy más que nunca, el CIO debe ser un líder entre sus pares. Por ejemplo, al divulgar el mensaje de la transformación digital debe evitar que este sea interpretado como un tema específicamente de tecnología, en su lugar, tiene que fomentar el trabajo en equipo con los demás directores para impulsar cambios transversales en la organización.

 

Para las empresas que aún no lo hacen, es importante que lo incorporen en la mesa de las decisiones para dejar de verlo solo como el responsable de las herramientas tecnológicas y en lugar de un impulsor del negocio. Asimismo, todas las áreas deben cambiar ese enfoque y darle la misma importancia que recibe el cliente como el centro del negocio.

 

Hoy los directores de TI emplean una combinación de atributos personales y competencias propias del sector tecnológico para cumplir con esos objetivos.

Regularmente, muchos atribuyen el éxito del liderazgo a la inherente personalidad, sin embargo, lo desmienten los descubrimientos de un estudio que realizó la firma Deloitte. De hecho, los CIO que encuestó esta firma señalaron que las cualidades inherentes y el estilo personal parecen importar mucho menos que las aptitudes que ellos mismos inculcan en sus organizaciones. Las capacidades de las organizaciones y las competencias del liderazgo son construidas por el CIO, según el documento.

“Cada vez más, los conocimientos técnicos se están volviendo secundarios vs empatía, pensamiento estratégico y analítico, todos enfocados a entender y analizar mejor el entorno”, afirmó Diego Eleta, socio de Consultoría en Estrategia, Operaciones y Tecnología en Deloitte.

 

Retos inexorables

 

Pero los CIO tienen que enfocarse mucho más en las labores de la comunicación 360, es decir: con el cliente, con sus colegas, con la dirección, con sus subalternos, con los accionistas y con la comunidad. 

“La época en que vivimos exige una cantidad de cualidades o habilidades blandas que no se tenían en la mira con gran claridad y que muchas veces son difíciles de identificar, tales como: la adaptabilidad o capacidad de adaptarse a un entorno en constante movimiento, tolerancia al fracaso, ser consciente que hoy el valor real es el time to market, evitar el sesgo cognitivo y entender que hay que ser flexible sin sacrificar seguridad”, manifestó Rodrigo González Paniza, vicepresidente ejecutivo multinacional de Innovación, Transformación y Experiencia en Banesco Panamá. 

En ese afán de cumplir con éxito su mandato y crear valor para la transformación del negocio, el CIO tiene como retos la velocidad del cambio y la reinvención constante.  

 

“Esto empieza por cambios en las expectativas del cliente y de los colaboradores de la empresa.  Los cambios tecnológicos, que no se detienen, incluyen la conectividad, la necesidad de relevar data de múltiples fuentes, almacenarla, analizarla y actuar sobre ella a través de procesos cada vez más automatizados”, acotó Eleta. 

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