Nicaragua gatea hacia el e-commerce

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Pese a las restricciones bancarias y de pago para los empresarios, el comercio electrónico ha encontrado su nicho en ese país.

Velia Agurcia Rivas

“Vender por Internet es muy fácil. Lo difí;cil es que te compren, que te encuentren y que te recomienden”, así; resume Juan Ortega Ulloa, consultor en comercio electró;nico. Una forma de vender que cada vez está más fija en la mente de grandes y pequeñas empresas de Nicaragua, pese a los bajos niveles de conectividad nacional a Internet.

Durante años, Nicaragua fue el paí;s con menor acceso a Internet de la regió;n, pero segú;n un estudio de mercado presentado por Claro, entre 2011 y 2012 el nú;mero de contrataciones fijas de servicio creció; un 113%. Dato que lo convirtió; en el paí;s centroamericano con mayor avance en este tema a nivel del istmo.

Para Roberto Sotomayor, gerente comercial de Tigo Bussiness, “ya existe un interés demostrado por diferentes segmentos y se cuenta con diferentes opciones locales para poder optar a este servicio pese a que aú;n existe cierto temor al no ser un servicio que se ha masificado”. Además agrega, en el paí;s aú;n falta cultura de compras en lí;nea.

Sin embargo, Miriam Cerda, gerente de e-commerce de Alfa, es optimista en cuanto a la posibilidad de crecimiento de este mercado. “Los negocios siempre buscan reducir costos y aumentar productividad para dar rentabilidad. El comercio electró;nico es una excelente solució;n porque son sus dos razones de ser” explica.

Un terreno complicado para el paí;s

Pese al atractivo de este mercado, Nicaragua tiene otra limitante, y Ortega Ulloa echa en falta una regulació;n en el paí;s. Desde 2007, el experto participó; en una iniciativa de anteproyecto de ley de comercio electró;nico, que desafortunadamente quedó; engavetada desde entonces.

Y es precisamente esa falta de regulació;n lo que a juicio de Ortega Ulloa ha influido en que ú;nicamente sea una entidad bancaria en todo el paí;s la que ofrece el servicio de plataforma de pago electró;nico.

Jorge Torres, director de Desarrollo de Engine Ogilvy One, comenta que el Banco de América Central, BAC, pide a sus clientes un monto en concepto de fondos congelados de entre US$20 mil y US$50 mil como garantí;a en caso de fraude, además de un certificado que cuesta entre US$300 y US$400. Estos costos generalmente no están incluidos en el presupuesto inicial del vendedor en lí;nea, por lo que muchas veces se desiste.

“Si ya logra quedarse con el BAC tiene la mitad de la pelea ganada”, dice Ortega Ulloa, pero se debe atener a las restricciones del banco que incluyen un porcentaje por cada venta.

Otra opció;n es Paypal, pero desafortunadamente para Nicaragua, este servicio no tiene la opció;n para compañí;as. Por ello, muchos empresarios optan por abrir una cuenta bancaria en Estados Unidos, donde también se encuentran con otro obstáculo; las tasas por transferencia desde el banco hasta una cuenta en Nicaragua.

Algunas empresas como Alfa, conscientes de esta limitante ofrecen a sus clientes la plataforma de pago de la misma empresa.

Un camino sin retorno

Miriam Cerda asegura que la sociedad navega en una ola tecnoló;gica sin reversa, por lo que cree este mercado irá creciendo a más a partir del año pró;ximo. Só;lo en los ú;ltimos seis meses de 2012, Alfa captó; 50 clientes que ofrecen una tienda online.

Para Raú;l Calvet, de Calvet & Asociados, los nichos existentes de este mercado tienen capacidad econó;mica discrecional y responden a los mensajes del e-commerce, por lo que las proyecciones son positivas.

Ortega Ulloa, espera el sector privado vea el ejemplo de Brasil donde el 1% del PIB proviene de la facturació;n ví;a comercio electró;nico y espera se haga presió;n para retomar la ley de regulació;n de e-commerce en Nicaragua. Algo en lo que Torres difiere, si la regulació;n implica ordenar a los desarrolladores una tecnologí;a especí;fica que limite el propio mercado.

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