¿Podrá El Salvador ser un hub de reparación de drones?

Juan José López Torres @jjlopezt

Hasta el año pasado, el uso de drones está claramente marcado en el sector de medios de comunicación, tanto que los dos grandes rotativos del país se disputaron la autoría de quién fue el primero en utilizarlo para tener una perspectiva diferente el tratamiento audiovisual de las noticias.

De ese tiempo para acá, el uso de vehículos aéreos no tripulados ha venido en aumento y ahora apunta a sectores tradicionales como el de la agricultura; en un segundo plano como equipos de ocio, para fines comerciales, y muy escasamente en el área de investigación.

Guatemala está más avanzado en el tema”, afirmó Aldo Miranda, director regional de RTI International, en una entrevista telefónica con IT NOW.

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Pero en el plano académico, desde 2015 comenzó a verse el interés por la construcción, implementación y uso de drones. Por ejemplo, Drone Bosco, de la Universidad Don Bosco, es un proyecto que encabeza un grupo de estudiantes, que inició con el ensamblaje y programación desde cero hasta hacerlo volar para recopilar datos. Pero más allá de desarrollar el proyecto, el objetivo es dar respuesta a sus propias necesidades, en lugar de importar los dispositivos, dijeron voceros de la entidad.

“Hay mucho trabajo a nivel académico que están haciendo iniciativas propias. La Fundación Salvador del Mundo está apoyando. El Ministerio de Medio Ambiente está interesado por un proyecto de la GIZ para medir reforestación en el país y hay alguna agencias de seguridad privadas, pero hasta ahí, no más”, agregó Miranda.

En abril pasado, RTI y otras entidades públicas y privadas salvadoreñas se reunieron para analizar la creación de un centro de investigación con drones, el desarrollo de esta tecnología, así como las regulaciones implícitas en el ámbito aeronáutico. En dicha actividad, se desprendió la posibilidad de que el país se convierta en la meca de la reparación de drones, con un enfoque social.

Evidentemente, Estados Unidos, por su extensión, enfrenta dificultades en el tema regulatorio, a pesar de que el tema está más avanzado que en El Salvador, en donde apenas este año ha iniciado la discusión, con la salvedad de que el proceso en el país del Norte servirá de referencia para encontrar beneficios a los distintos sectores salvadoreños.

Dicho proyecto podría ver la luz en los próximos dos años en zonas rurales y de pobreza tanto en el interior del país como en San Salvador. Para ello, los actores involucrados capacitarían a jóvenes interesados por este tipo de industria, y de paso coadyuvaría a la generación de fuentes de empleos.

De ser realidad, la obtención de los VANT ocurriría por medio de un canal de donaciones internacionales para usuarios que los tienen dañados o, simplemente, se aburrieron de él. Con esto se pretende crear colectivos de jóvenes para ser capacitados en reparación y montaje de empresas que provean el servicio.

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Es un componente de emprendedurismo de investigación, crear empresas y capacitación que de otra forma podrían no encontrar una oportunidad, tienen aptitudes”, agregó Miranda.

En este marco, la Dirección de Aeronáutica Civil de El Salvador ya ha presentado un reglamento y propuesta de regulación de drones y aeromodelos que ha dado, a grandes rasgos, la regulación basada en los estándares de Estados Unidos y Europa y Aeronáutica Civil Internacional. Ahora, está pendiente por la junta directiva de Aeronáutica salvadoreña.

Según RTI, el potencial de estos dispositivos se enfocará en encuestas, cartografía para muestreo y aplicación de herbicidas en el sector de agricultura, entre otros. Aunque el reto más grande, dadas las características del país, está en salud.